Tengo una obsesión con esto de creerme ¨PRINCESA¨, definitivamente soy hija del REY y merezco el titulo real; pero creo que la demencia más bien responde a la frustración de no haber sido llamada así durante mi infancia. Siempre fui flaquenca, chiquitita o puchunga; pero nunca PRINCESA. Ahora escribo paradójicas historias basada en MI VIDA, MI REINO, MIS SAPOS Y MIS CUENTOS... Es mi vía de escape para la realidad que de vez en cuando debemos disfrazar de fantasía!